Hemos visto los pergaminos de los siglos XII y XIII, hemos examinado grabados y libros ilustrados del período Edo que se asemejan a lo que ahora consideramos manga, y hemos visto juguetes infantiles como los omocha-e, otsu-e y toba-e. Muchos expertos piensan que estas disciplinas artísticas fueron configurando el manga.
En esta sala comenzamos a aprender cómo las influencias occidentales se mezclaron con el manga japonés, especialmente a través de los medios de comunicación de masas.
Durante el período Edo, desde 1603 hasta 1868, los periódicos llamados kawaraban publicaban noticias sobre terremotos, grandes acontecimientos o cotilleos de sociedad. Más tarde, Japón comenzó a acceder a medios de estilo occidental, entre ellos los cómics, que surgieron a partir de las viñetas humorísticas de corte político y estaban ligados a la historia de los medios de comunicación. En la década de 1890, los cómics estadounidenses introdujeron los bocadillos de diálogo. Y pronto, el manga pasó de simples dibujos a historias con imágenes en viñetas y palabras en bocadillos.
Una vez empezaron a traducirse, los cómics influyeron en el manga en múltiples aspectos. Aquí puedes ver el suplemento de cómic Jiji Manga que fue lanzado por Kitazawa Rakuten. Se presentaba junto con la edición dominical del periódico Jiji Shimpo y llegó a alcanzar una enorme popularidad.
El artista Kitazawa Rakuten estudió pintura en su juventud y posteriormente trabajó como ilustrador para la revista de lengua inglesa Box of Curious en Yokohama. Su trabajo fue influenciado tanto por las caricaturas occidentales como por los cómics estadounidenses.
A principios del siglo XX, Rakuten emergió como una figura influyente y ejerció como mentor de numerosos discípulos suyos. Su fama inspiró a muchos jóvenes a hacer carrera como dibujantes de manga. Rakuten también fue el presidente de la Asociación de Manga Japonesa y es frecuentemente aclamado como «padre del manga moderno».