En la exposición se muestran dos pergaminos pintados originales que representan las estaciones de la carretera Tokaido, creados por miembros de la Asociación de Manga de Tokio. Estas obras muestran cómo a principios del siglo XX ya algunas personas se identificaban como mangakas, o artistas del manga, e incluso habían establecido sus propias asociaciones.
Los pergaminos ilustran una historia que los artistas japoneses han contado muchas veces. La representación de las 53 estaciones de Tokaido es un tema muy apreciado en el arte japonés.
La carretera de Tokaido conectaba Edo —la actual Tokio— con Kioto. La ruta era de interés por varias razones. Quizás el factor principal era que durante el shogunato Tokugawa, Japón era una nación aislada. Más de 200 dominios en todo el país, cada uno gobernado por un daimyo, estaban bajo la soberanía de Tokugawa. Estos daimyo debían pasar años alternos residiendo en Edo, donde sus familias residían permanentemente como medida de salvaguarda contra la rebelión.
Esta política llevó al desarrollo de diversas redes de carreteras. Tokaido era una de las cinco rutas y era conocida por ser la más segura. Sin embargo, los viajes nocturnos estaban prohibidos, por lo que era necesario parar en estaciones concretas. Estas estaciones se convirtieron en lugares donde los viajeros podían comprar recuerdos de viaje, como las postales que compramos hoy en día.
Cada estación tenía su propia narrativa particular, pero imágenes como las que aparecen en estos pergaminos son extraordinarias porque en el período Edo no existían los tranvías. En estos pergaminos se puede encontrar una escena caricaturizada de un hombre con un paraguas, otro con una maleta o incluso una geisha montando en bicicleta… todo ello dibujado en un estilo que recuerda al toba-e.