Otra influencia en el manga fue el kamishibai, una forma de teatro callejero que gozó de inmensa popularidad desde los años 30 hasta los años 50. Su historia se remonta al siglo XIX, cuando las «linternas mágicas» llegaron a Japón desde Occidente. Estos dispositivos de proyección con placas de vidrio con imágenes se consideran un precursor significativo del cine a nivel mundial.
El kamishibai funciona mediante un principio similar de imágenes en movimiento, pero en este caso se sustituye el proyector por un marco de madera y las diapositivas por láminas de papel, todo bastante más económico. El narrador, o Gaito Kamisibai, colocaba una serie de imágenes en el marco e iba contando la historia descubriendo una lámina tras otra a un público integrado principalmente por niños. El término kamishibai incorpora el kanji «紙» (kami), que significa ‘papel’, por lo que también es conocido como teatro de papel.
Su aumento de popularidad en el siglo XX se debió en parte a la escasez de opciones de entretenimiento en el Japón de los años 20 y 30. Sin televisión en los hogares y con un elevado nivel de desempleo entre la población, los niños se agolpaban impacientes alrededor de aquellos teatrillos callejeros.
Aunque los narradores habrían cobrado por las actuaciones si la ley lo hubiera permitido, las funciones callejeras eran ilegales en Japón. No así la venta de dulces, por lo que las principales ganancias provenían de los caramelos que vendía el Gaito. Como ocurre hoy en día en los cines, que obtienen una parte significativa de sus ingresos de las concesiones.
Existía una red de decenas de miles de narradores de kamishibai. Se vio que la creación de historias para kamishibai era rentable, y de hecho atrajo a muchos artistas a la industria, entre ellos Shigeru Mizuki.
Debido a su singular estilo de narración con esa sucesión de escenas o planos que iban cambiando, el kamishibai desempeñó un papel relevante en la evolución del manga. En 1948, sólo en Tokio había alrededor de 3000 artistas del kamishibai, y un total estimado de 50 000 en todo Japón. Sin embargo, con la llegada de la televisión, el atractivo del teatro callejero disminuyó y hacia los años 60 el kamishibai prácticamente había desaparecido.